Este teléfono inteligente de Apple, ha sido uno de los productos que más ha influido no sólo en cómo nos relacionamos con la tecnología, también cómo nos relacionamos en sociedad. Un producto de alta gama por definición con una mejora iterativamente, de forma aritmética, con un diseño estético hoy en día tremendamente consolidado. El iPhone 14 Pro, continúa en el máximo nivel en materiales y acabados en los que no tiene competencia. La construcción continúa con la inclusión de Ceramic Shield, este vidrio ultra resistente protege hasta cuatro veces mejor la pantalla del teléfono ante caídas y golpes.
A la vez, usa nanocristales cerámicos, para una alta visibilidad que gracias a un proceso de cristalización a temperaturas increíblemente altas permiten combinarlos en la matriz de cristal sin reducir la transparencia. Se potencia con un proceso de intercambio de iones para hacerlo aún más resistente. El proceso es mucho más caro. Y funciona mejor que nunca: en combinación con la nueva pantalla Super Retina XDR, es probablemente el salto más importante en calidad desde que la Retina Display llegará al iPhone 4.
Cuenta con el acero inoxidable que rodea el dispositivo y en la que están construidos los botones. Es cómodo al tacto, bonito a la vista y con un pequeño imán de huellas al ser de acero pulido y muy reflectante como en el iPhone 13 Pro. Sin embargo, el color de esta generación para la gama alta del teléfono de Apple, el morado oscuro, ensalza mucho el dispositivo al completo y estos bordes con ligeros tonos morados ayudan mucho.
Tiene un tono de color muy poco subido, una saturación casi neutra y sólo en ciertas condiciones de luminosidad veremos esos reflejos morados. Como siempre en la gama Pro, estos tonos tan diferentes otorgan cierta personalidad pero no convierten al teléfono en un elemento llamativo, sino más bien elegante.
El resto de colores, oro y plata son prácticamente idénticos a los que vimos en los iPhone 13 Pro, pero el modelo actual tiene la tonalidad algo más baja, menos saturada. El bulto de las cámaras sigue una continuidad visual, y si algo podríamos pedirle a los futuros iPhone es que, si la tecnología lo permite, se consiga integrar dentro del cuerpo principal del teléfono algún día.